Fischer, Martin – La condición para un ministerio saludable de la predicación

Puesto que la propia congregación es responsable de que la Palabra de Dios sea predicada, el predicador no puede entender su ministerio de predicación como una misión privada, sino que está obligado a buscar y facilitar la discusión del sermón con cristianos maduros. Quien hace participar a los miembros de la Iglesia en su labor de preparar el sermón no se libra de su propia responsabilidad, sino que acepta la ayuda a la cual no debería renunciar el predicador del Evangelio. Sin el apoyo de los miembros piadosos de la congregación, el ministerio de predicación del pastor difícilmente podrá permanecer o llegar a ser saludable.