Löhe, Wilhelm – Contemplación de tres cosas presentes

Señor Jesús, Príncipe de la vida, qué poco consideré que mi vida era vana y fugaz; cómo vivía tan seguro al día como si hubiera hecho un pacto con la muerte para que no me agarre. Cuán fácilmente podría haberme dejado llevar por mi impenitencia, haber perdido la vida eterna y haber sido entregado a la condenación, cosa que ha sucedido a muchos miles que no han pecado tanto y tan perversamente como yo. El hecho de que ahora, oh mi Señor Jesús, me hayas dejado tiempo para arrepentirme se debe únicamente a tu maravillosa gracia. Permíteme considerar esto humildemente, darte gracias y comenzar hoy a reconocer con gratitud el tiempo en que Tú me visitas. Permíteme levantarme de la cama cada mañana como si fuera mi último día, y acostarme cada noche como si fuera la última noche que tengo que vivir aquí, para que me encuentre aún mejor dispuesto cuando Tú me llames. Oh, qué difícil es vivir aquí de tal modo que uno pueda vivir contigo para siempre, y partir de tal modo que uno nunca más pueda separarse de Ti. Permíteme contemplar esto con temor y temblor y velar y orar en todo momento para que pueda estar entre el pequeño número de los que entran por el camino estrecho a través de la puerta angosta a la bienaventuranza y puedan permanecer contigo eternamente en la dicha y el gozo celestiales. Amén. ¡Señor Jesús! Amén.