Nombre: «¡No te irrites, alma!»
Número: BWV 186
Flores: Cantata homónimo de Salomo Franck (1717), Coral «Nos ha llegado salvación» de Paul Speratus (1523), Marcos 8:1-9, Poesia de autor desconocido
Estado anímico: Te sientes vulnerable ante los estándares superficiales de salud, belleza y éxito; temes el rechazo si no los cumples, y dudas de que Dios pueda saciar plenamente tu hambre y sed, tanto del cuerpo como del alma.
Efecto potencial: Resistencia a la presión de tu entorno; sumisión a la voluntad de Dios que no se olvida de ti sino se compadece de ti y que por eso sabe saciarte de forma integral.
Aplicación:
a) para principiantes: 1 pequeña dosis diaria durante 7 días (1° Día: 1 = 00:00 – 03:15; 2° Día: 2+3 = 03:16 – 07:21; 3° Día: 4+5 = 07:22 – 12:31; 4° Día: 6 = 12:32 – 14:32; 5° Día: 7+8 = 14:33 – 19:16; 6° Día: 9+10 = 19:17 – 25:38; 7° Día: 11 = 25:39 – 27:38)
b) para avanzados: 1 dosis completa o 2 dosis durante 2 días (1° Día: 1° Parte = 00:00 – 14:32; 2° Día: 2° Parte = 14:33 – 27:38)
c) en casos urgentes: 1 dosis concentrada, p.ej. 5 = 09:37 – 12:31 o 10 = 20:43 – 25:38
Español
1° Parte (antes del sermón)
1 – Coro
No te irrites, oh alma,
a causa de que la luz suprema,
el esplendor y la imagen de Dios, se oculte bajo la forma de un siervo. (Fil 2:6-7)
¡No te irrites, oh alma!
2- Recitativo (Bajo)
La condición del siervo,
la necesidad, la escasez
no solo afectan
a los miembros de Cristo,
El Señor mismo quiere ser pobre y miserable.
¿Y acaso no son la riqueza
y la abundancia el anzuelo de Satanás,
que hay que evitar con cuidado?
Pero si, por el contrario,
la carga te resulta demasiado pesada,
cuando la pobreza te agobia,
cuando el hambre te consume,
y quieres desesperarte de inmediato,
entonces no piensas ni en Jesús, ni en tu salvación.
Al igual que aquella gran multitud, que no tenía qué comer (Mc 8:1), suspiras: «Ay, Señor, ¿hasta cuándo me olvidarás?».
3 – Aria (Bajo)
¿Acaso no eres tú quien debe ayudarme?
¿Acaso no te apresuras a socorrerme?
Mi mente está llena de dudas.
Quizás rechaces mi súplica.
Pero, oh alma, no dudes,
no dejes que la razón te engañe.
A tu ayudante, la luz de Jacob (Is 49:6),
puedes descubrir en las Escrituras.
4 – Recitativo (Tenor)
¡Ay, que un cristiano se preocupe tanto
por su cuerpo! (Mt 6:25-34)
¿Acaso el cuerpo es más que eso: una obra de tierra,
que volverá a ser tierra;
una vestimenta que solo es prestada?
El cristiano podría elegir algo mejor,
algo que jamás defraudará su esperanza:
la salvación de las almas,
que está en Jesús.
¡Dichoso quien lo descubre en las Escrituras,
como envía, a través de sus enseñanzas,
un maná espiritual (Jn 6:35)
a todos los que lo escuchan!
Por eso, aunque la angustia carcoma y devore el corazón,
prueben y vean lo amable que es Jesús (Sal 34:8).
5 – Aria (Tenor)
Mi Salvador se revela
en sus obras de misericordia:
cuando con poder
enseña al espíritu abatido y
nutre al cuerpo fatigado (Sal 107:9).
Así sacia el cuerpo y el espíritu.
6 – Coral
Aunque parezca que Él no quiere,
no te asustes;
porque cuanto más está obrando,
tanto más encubierto lo hace (1 Co 1:26-27).
Que su Palabra te dé certeza,
y por más que tu corazón lo niega rotundamente,
no te dejes atemorizar.
2° Parte (después del sermón)
7 – Recitativo (Bajo)
El mundo es un gran desierto (Mc 8:4).
El cielo se vuelve bronce, la tierra se vuelve hierro,
cuando los cristianos señalan por medio de la fe
que la palabra de Cristo es su mayor riqueza (Mc 13:31).
Los alimentos parecen esquivar a estos cristianos,
y ellos lamentan una escasez constante; y de este modo se retiran aún más del mundo
y – solo entonces – la palabra del Salvador,
el tesoro más preciado,
encuentra lugar en sus corazones (Jn 6:68).
Sin lugar a dudas: si Jesús entonces se compadeció de la multitud (Mc 8:1-2),
también ahora estos cristianos le partirán el corazón
y él los bendecirá.
8 – Aria (Soprano)
El Señor quiere abrazar a los pobres con misericordia entonces y ahora.
Por compasión, les concede
el tesoro más preciado:
la palabra de vida.
9 – Recitativo (Contralto)
Ahora bien, el mundo puede perecer con sus placeres,
la escasez puede llegar en cualquier momento,
pero el alma puede estar alegre.
Si el camino por este valle de lágrimas se vuelve demasiado difícil, demasiado largo,
en la palabra de Jesús se encuentra salvación y bendición (Sal 84:6-7).
Es lampara a sus pies y la luz que ilumina sus caminos (Sal 119:105).
Quien viaja creyente por el desierto,
es refrescado y alimentado con esta palabra (Sal 107:4-9).
El Salvador mismo, según esta palabra, le abrirá un día las puertas del paraíso,
y una vez completada la carrera, coronará al creyente (2 Ti 4:7-8).
10 – Aria (Soprano & Contralto)
No dejes, alma, que ningún sufrimiento
te separe de Jesús (Ro 8:38-39).
¡Sé fiel, alma!
Como recompensa la corona te será concedida por mera gracia,
cuando te liberes de las ataduras del cuerpo.
11 – Coral
La esperanza aguarda el tiempo señalado, que la Palabra de Dios prometió (Tit 2:13).
Para que eso suceda de modo gozoso, Dios no fijó ningún día.
Él bien sabe cuando será el momento oportuno (Mc 13:32),
y no nos engañará.
Por eso hemos de confiar en Él (Mc 13:5-7).
Alemán
1° Teil (vor der Predigt)
1 – Chor
Ärgre dich, o Seele, nicht,
dass das allerhöchste Licht,
Gottes Glanz und Ebenbild,
sich in Knechtsgestalt verhüllt.
Ärgre dich, o Seele, nicht!
2 – Rezitativ (Bass)
Die Knechtsgestalt, die Not, der Mangel
trifft Christi Glieder nicht allein.
Es will ihr Haupt selbst arm und elend sein.
Und ist nicht Reichtum, ist nicht Überfluss
des Satans Angel,
so man mit Sorgfalt meiden muss?
Wird dir im Gegenteil
die Last zu viel zu tragen,
wenn Armut dich beschwert,
wenn Hunger dich verzehrt,
und willst sogleich verzagen,
So denkst du nicht an Jesum, an dein Heil.
Hast du wie jenes Volk nicht bald zu essen,
so seufzest du: Ach Herr,
wie lange willst du mein vergessen?
3 – Arie (Bass)
Bist du, der mir helfen soll?
Eilst du nicht, mir beizustehen?
Mein Gemüt ist zweifelsvoll.
Du verwirfst vielleicht mein Flehen.
Doch, o Seele, zweifle nicht,
laß Vernunft dich nicht bestricken.
Deinen Helfer, Jakobs Licht,
kannst du in der Schrift erblicken.
Rezitativ (Tenor)
Ach, dass ein Christ so sehr
für seinen Körper sorgt!
Was ist er mehr?
Ein Bau von Erden,
der wieder muss zur Erde werden;
ein Kleid, so nur geborgt.
Er könnte ja das beste Teil erwählen,
so seine Hoffnung nie betrügt:
das Heil der Seelen,
so in Jesu liegt.
O selig! wer ihn in der Schrift erblickt,
wie er durch seine Lehren
auf alle, die ihn hören,
ein geistlich Manna schickt!
Drum, wenn der Kummer gleich das Herze nagt und frisst,
so schmeckt und sehet doch, wie freundlich Jesus ist.
5 – Arie (Tenor)
Mein Heiland lässt sich merken
in seinen Gnadenwerken,
da er sich kräftig weist,
den schwachen Geist zu lehren,
den matten Leib zu nähren.
Dies sättigt Leib und Geist.
6 – Choral
Ob sichs anließ, als wollt er nicht,
laß dich es nicht erschrecken;
denn wo er ist am besten mit,
da will ers nicht entdecken.
Sein Wort lass dir gewisser sein,
und ob dein Herz spräch lauter Nein,
so lass dir doch nicht grauen.
2° Teil (nach der Predigt)
7 – Rezitativ (Bass)
Es ist die Welt die große Wüstenei.
Der Himmel wird zu Erz, die Erde wird zu Eisen,
wenn Christen durch den Glauben weisen,
dass Christi Wort ihr größter Reichtum sei.
Der Nahrungssegen scheint
von ihnen fast zu fliehen, ein steter Mangel wird beweint,
damit sie nur der Welt sich desto mehr entziehen.
Da findet erst des Heilands Wort,
der höchste Schatz,
in ihren Herzen Platz.
Ja, jammert ihn des Volkes dort,
so muss auch hier sein Herze brechen
und über sie den Segen sprechen.
8 – Arie (Sopran)
Die Armen will der Herr umarmen
mit Gnaden hier und dort.
Er schenket ihnen aus Erbarmen den höchsten Schatz, das Lebenswort.
9 – Rezitativ (Alt)
Nun mag die Welt mit ihrer Lust vergehen,
bricht gleich der Mangel ein,
doch kann die Seele freudig sein.
Wird durch dies Jammertal der Gang
zu schwer, zu lang,
in Jesu Wort liegt Heil und Segen.
Es ist ihres Fußes Leuchte und ein Licht auf ihren Wegen.
Wer gläubig durch die Wüste reist,
wird durch dies Wort getränkt, gespeist.
Der Heiland öffnet selbst, nach diesem Worte,
ihm einst des Paradieses Pforte,
und nach vollbrachtem Lauf
setzt er den Gläubigen die Krone auf.
10 – Arie (Sopran & Alt)
Laß, Seele, kein Leiden
von Jesu dich scheiden.
Sei, Seele, getreu!
Dir bleibet die Krone
aus Gnaden zu Lohne,
wenn du von Banden des Leibes nun frei.
11 – Choral
Die Hoffnung wart’ der rechten Zeit,
was Gottes Wort zusaget.
Wenn das geschehen soll zur Freud,
setzt Gott kein g’wisse Tage.
Er weiß wohl, wenn’s am besten ist,
und braucht an uns kein arge List.
Des solln wir ihm vertrauen.
