Savonarola, Girolamo – Hiere mi corazón con la herida de tu gracia

Dios todopoderoso,
tú que conoces mis fallas y la profundidad de mis anhelos.
No te pido oro ni poder, como hacen aquellos cegados por la codicia.
Tampoco te pido comodidad, seguridad o lujo.
Solo te pido una cosa: que al encontrarte, hieras mi corazón con la herida de tu gracia.
Amén.