• Lutero, Martin – El diablo huye ante el sonido de la música

    No cabe duda de que en los ánimos conmovidos por la música existen muchas semillas de virtudes; pero de aquellos a quienes no conmueve, creo que son muy semejantes a troncos y piedras. Pues sabemos que la música es también odiosa e insoportable para los demonios. Y juzgo sin rodeos y no temo afirmar que, después de la Teología, no hay arte que pueda equipararse a la música. Solo ella, después de la Teología, logra lo que de otro modo solo la Teología consigue, a saber, un corazón tranquilo y alegre. Una prueba clara de esto es que el diablo,… Seguir leyendo

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  • Lewis, Clive Staples – Amar es ser vulnerable

    Amar, en definitiva, es ser vulnerable. Ama cualquier cosa y tu corazón será estrujado y posiblemente quebrantado. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes entregárselo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente con pasatiempos y pequeños lujos; evita toda clase de enredos. Enciérralo bajo llave en el cofre o ataúd de tu egoísmo. Pero en ese cofre —seguro, oscuro, inmóvil, sin aire— cambiará. No se romperá; se volverá inquebrantable, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable. Seguir leyendo

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  • Eldredge, John – La herida como altar

    El dolor, cuando se derrama ante Dios, es un dolor que puede ser sanado. Esa pena que sientes, ese duelo inquieto, ese anhelo solitario, no es algo para esconder o medicar. Es un lugar para que el Salvador venga y lo convierta en tierra santa. De esta manera, la herida de un hombre puede convertirse en un lugar sagrado. Un altar.» Seguir leyendo

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  • Gossner, Johannes – Bendice, alma mía, al Señor que todo lo ha hecho bien

    ¡Señor! Abre nuestros oídos, para que te oigamos y creamos en ti y en tu voz en todo tiempo. ¡Desata las ataduras de nuestra lengua, abre nuestros labios, para que anuncien tu alabanza y den testimonio de la gloria de tu Nombre; para que nunca pequen contra ti, sino que siempre te alaben y edifiquen a nuestro prójimo! ¡Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre! Bendice, alma mía, al Señor, Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que te corona de favores y misericordias. Bendice al Señor,… Seguir leyendo

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  • Veit, Dietrich – Gracia para usar rectamente los oídos y la lengua

    Omnipotente y eterno Dios, gracioso Creador de todas las cosas, te doy gracias por haberme dado un cuerpo sano y por haber guardado graciosamente mi lengua, mis oídos y los demás miembros de mi cuerpo del maligno enemigo. Y te pido que me des tu gracia para que yo use rectamente, en especial, mis oídos y mi lengua; para que con mis oídos escuche diligentemente tu palabra y la atesore, y para que con mi lengua alabe y exalte tu gracia, a fin de que nadie sea ofendido por mi lengua, sino que todos, por el contrario, sean edificados por… Seguir leyendo

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  • Besser, Wilhelm – Tú tienes remedio para todas nuestras heridas

    Amado Señor Jesús, ningún espectáculo de miseria te ahuyenta, pues Tú tienes remedio para todas nuestras heridas, tanto antiguas como nuevas. ¡Concede que lo tomemos, y que permanezcamos quietos mientras nos vendas y alivias! Sánanos Tú, y seremos sanos. Sí, amado Salvador, también a mí me has apartado de la multitud de vez en cuando y me has llevado a un desierto, donde toda la creación guardó silencio, donde estuve completamente a solas contigo; me fueron arrebatadas todas las cosas y personas que antes eran mi placer y mi alegría, se extinguieron las luces de mi deleite, fue sepultada mi… Seguir leyendo

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  • Arndt, Johann – Tus pensamientos tienen como único fin mi salvación

    Si considero mis circunstancias actuales y cómo me encuentro ahora, tanto exterior como interiormente, aunque muchas cosas parezcan adversas y malas a mi carne y a mi sangre, debo, sin embargo, al reflexionar debidamente, confesar también en tu honor: “El Señor todo lo hace bien”. Aunque tus pensamientos no siempre son mis pensamientos, ni tus caminos son mis caminos, aun así son más altos que mis pensamientos y mis caminos, tan altos como el cielo lo es sobre la tierra, y siempre son pensamientos de amor y de paz, y no de aflicción. Siempre tienen como único fin mi salvación.… Seguir leyendo

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  • Bonhoeffer, Dietrich – Él lo ha hecho todo bien

    Así queremos decir al final del año, de cada semana, de cada hora que ha pasado. Queremos orar con esta palabra, hasta que no haya más hora de la que no queramos decir: “Él lo ha hecho todo bien”. Justamente esos días que nos resultaron difíciles, que nos atormentaron y nos dieron miedo, días que dejaron en nosotros una huella de amargura, hoy no los dejaremos atrás antes de confesar agradecidos y humildes: “Él lo ha hecho todo bien”. No debemos olvidar, sino superar. Eso acontece por gratitud. No debemos ni resolver los enigmas del pasado, ni caer en cavilaciones… Seguir leyendo

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  • Gossner, Johannes – Él todo lo ha hecho bien

    Magnífica y hermosa es la declaración de todo el pueblo, como salida de una sola boca: «¡Él todo lo ha hecho bien!». Este testimonio se lo dieron todos los que le vieron andar y obrar, sufrir y morir. Él todo lo ha hecho bien, en la vida y en la muerte. Ha quitado la enfermedad física y espiritual; ha vencido el pecado y la muerte, al diablo y al infierno, y ha adquirido la luz y la vida, la justicia y la salvación, ganándolas para la humanidad. Lo ha consumado y ha traído la paz a todos los que aman… Seguir leyendo

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  • Gossner, Johannes – El dedo de Jesús

    ¿Acaso le falla a tu lengua, que no habla rectamente, o que habla tantas cosas inútiles o incluso malas? Entonces ciertamente necesitas el dedo de Jesús para que Él la toque y la sane, a fin de que puedas hablar como debes en cuanto cristiano, y aprendas a callar donde debes callar. ¿Acaso les falla a tus oídos, que no escuchan con gusto y diligencia lo que sirve para tu salvación, y que prefieren escuchar, y con demasiada frecuencia, lo que te distrae, te perturba o te indigna, y te causa daño a ti y a los demás? Entonces, aférrate… Seguir leyendo

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