-
Lutero, Martin – El diablo huye ante el sonido de la música
No cabe duda de que en los ánimos conmovidos por la música existen muchas semillas de virtudes; pero de aquellos a quienes no conmueve, creo que son muy semejantes a troncos y piedras. Pues sabemos que la música es también odiosa e insoportable para los demonios. Y juzgo sin rodeos y no temo afirmar que, Seguir leyendo
1–2 minutos -
Lewis, Clive Staples – Amar es ser vulnerable
Amar, en definitiva, es ser vulnerable. Ama cualquier cosa y tu corazón será estrujado y posiblemente quebrantado. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes entregárselo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente con pasatiempos y pequeños lujos; evita toda clase de enredos. Enciérralo bajo llave en el cofre o ataúd de tu Seguir leyendo
1–2 minutos -
Eldredge, John – La herida como altar
El dolor, cuando se derrama ante Dios, es un dolor que puede ser sanado. Esa pena que sientes, ese duelo inquieto, ese anhelo solitario, no es algo para esconder o medicar. Es un lugar para que el Salvador venga y lo convierta en tierra santa. De esta manera, la herida de un hombre puede convertirse Seguir leyendo
1–2 minutos -
Gossner, Johannes – Bendice, alma mía, al Señor que todo lo ha hecho bien
¡Señor! Abre nuestros oídos, para que te oigamos y creamos en ti y en tu voz en todo tiempo. ¡Desata las ataduras de nuestra lengua, abre nuestros labios, para que anuncien tu alabanza y den testimonio de la gloria de tu Nombre; para que nunca pequen contra ti, sino que siempre te alaben y edifiquen Seguir leyendo
1–2 minutos -
Veit, Dietrich – Gracia para usar rectamente los oídos y la lengua
Omnipotente y eterno Dios, gracioso Creador de todas las cosas, te doy gracias por haberme dado un cuerpo sano y por haber guardado graciosamente mi lengua, mis oídos y los demás miembros de mi cuerpo del maligno enemigo. Y te pido que me des tu gracia para que yo use rectamente, en especial, mis oídos Seguir leyendo
1–2 minutos -
Besser, Wilhelm – Tú tienes remedio para todas nuestras heridas
Amado Señor Jesús, ningún espectáculo de miseria te ahuyenta, pues Tú tienes remedio para todas nuestras heridas, tanto antiguas como nuevas. ¡Concede que lo tomemos, y que permanezcamos quietos mientras nos vendas y alivias! Sánanos Tú, y seremos sanos. Sí, amado Salvador, también a mí me has apartado de la multitud de vez en cuando Seguir leyendo
1–2 minutos -
Arndt, Johann – Tus pensamientos tienen como único fin mi salvación
Si considero mis circunstancias actuales y cómo me encuentro ahora, tanto exterior como interiormente, aunque muchas cosas parezcan adversas y malas a mi carne y a mi sangre, debo, sin embargo, al reflexionar debidamente, confesar también en tu honor: “El Señor todo lo hace bien”. Aunque tus pensamientos no siempre son mis pensamientos, ni tus Seguir leyendo
1–2 minutos -
Bonhoeffer, Dietrich – Él lo ha hecho todo bien
Así queremos decir al final del año, de cada semana, de cada hora que ha pasado. Queremos orar con esta palabra, hasta que no haya más hora de la que no queramos decir: “Él lo ha hecho todo bien”. Justamente esos días que nos resultaron difíciles, que nos atormentaron y nos dieron miedo, días que Seguir leyendo
1–2 minutos -
Gossner, Johannes – Él todo lo ha hecho bien
Magnífica y hermosa es la declaración de todo el pueblo, como salida de una sola boca: «¡Él todo lo ha hecho bien!». Este testimonio se lo dieron todos los que le vieron andar y obrar, sufrir y morir. Él todo lo ha hecho bien, en la vida y en la muerte. Ha quitado la enfermedad Seguir leyendo
2–3 minutos -
Gossner, Johannes – El dedo de Jesús
¿Acaso le falla a tu lengua, que no habla rectamente, o que habla tantas cosas inútiles o incluso malas? Entonces ciertamente necesitas el dedo de Jesús para que Él la toque y la sane, a fin de que puedas hablar como debes en cuanto cristiano, y aprendas a callar donde debes callar. ¿Acaso les falla Seguir leyendo
1–2 minutos
