-
Besser, Wilhelm – Nada es más asombroso que la paciencia de Jesús conmigo
Nada es más asombroso que la paciencia de Jesús conmigo, el pecador impaciente, obstinado y enfermo que soy; que Él pueda soportarme y sobrellevarme en mi impaciencia; asombrosa es también su mirada penetrante, su conocimiento profundo, su diagnóstico espiritual. ¿Dónde hay un médico que no se equivoque alguna vez? Pero Jesús no se equivoca; su mirada alcanza hasta lo más lejano. ¿Dónde hay un amor como el suyo? Este amor se compadece de toda tu necesidad y tu miseria, aunque cada alma sea solo un granito de arena entre la multitud de granos en la orilla del mar. Él siente… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Besser, Wilhelm – Estamos mudos ante el amor de Dios
¡Oh, ábrete, alma amada! Deja que Dios hable contigo, para que comiences a oír a Dios, a hablar con Dios, para que comiences a dar testimonio de una nueva vida espiritual. Estamos bajo su tratamiento. Las ataduras de nuestra lengua deben ser desatadas. O, amados míos, ¿acaso no lo necesitamos? ¿No estamos mudos, ay, cuán mudos ante su Amor? Ahora, amados, no nos engañemos; confesemos al Señor que Él tiene algo que desatar en nosotros. Por tanto, presta atención a aquello que Él quiere que sea diferente en ti. Tú, el afligido; tú, el que estás triste, escucha a tu… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Besser, Wilhelm – La tarea principal del ministerio de la predicación
La tarea principal del ministerio de la predicación es esta: llevar a los cojos, ciegos, sordos y tartamudos espirituales a Jesús. Seguir leyendo
1–2 minutos -
Besser, Wilhelm – Las cosas que obstruyen el oído interior del alma
Jesús, el verdadero Médico, nos visita también a nosotros, pero ¿cómo nos comportamos? ¿Me considero una persona que se ve reflejada en el sordomudo? Somos sordomudos ante Dios, es decir, espiritualmente; aunque, por otro lado, según la carne, seamos a menudo muy locuaces, la carne no percibe nada del Espíritu de Dios. Así como aquel sordomudo tuvo amigos que lo llevaron a Jesús, así también la mayoría de nosotros tuvimos tales amigos en nuestros padrinos y nuestros padres. Sí, ya desde que yacíamos bajo el corazón de una madre cristiana, comenzó en nosotros la cura de Jesús. Cuando aún no… Seguir leyendo
2–3 minutos -
Besser, Wilhelm – El Médico está aquí
Le traen un sordo a Jesús, y este sordo recibe de Él una visita médica. Dios el Señor se queja amargamente en Jeremías 8:22: «¿Acaso ya no hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí ningún médico? Si lo hay, ¿por qué no hay medicina para la hija de mi pueblo?». Así puede Él quejarse de todos los que no han sido sanados. El Médico está aquí, como un anticipo del mundo nuevo que ha de venir, donde no habrá enfermedad, ni aflicción, ni dolor, como está descrito en Isaías 43:20: «Haré que brote agua en el desierto y ríos en… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Musculus, Wolfgang – Haz de mí tu templo
Oh Dios todopoderoso, Espíritu Santo, Consolador de todos los afligidos, te ruego de corazón que te dignes entrar en mi corazón, que hagas de mí tu templo, que me colmes abundantemente con los dones de tu gracia, que enciendas mi corazón con tu fuego, para que yo pueda apartarme de todos los deseos temporales y carnales, y tenga placer y amor únicamente en hacer tu voluntad y en seguirte en todo, según me guías y gobiernas. Por tanto, ven a mí, santo Consolador, reanima mi alma, asísteme en todas mis tribulaciones, purifícame de todos mis pecados, hazme agradable a ti… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Agustín de Hipona – Que yo sea un templo digno de ti
Jesucristo, tú, mi anhelo y mi amor, inclínate hacia mí, pues a ti te invoco. Te llamo para que vengas a mi alma, para que entres en ella y la poseas por completo y sin mancha. Porque a un Señor tan puro le corresponde una morada pura. Por tanto, santifícame y límpiame con el poder de tu gracia, para que yo sea un templo digno de ti. Te amo; oh, concédeme que seas tú todo mi pensamiento y toda mi meditación. Que tu luz me ilumine por completo, para que bajo tu guía yo camine de virtud en virtud, hasta… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Agustin de Hipona – Deseo con ansía la paz que procede de Ti
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que,si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de… Seguir leyendo
1–2 minutos -
Keller, Samuel – Heimsuchen
¡Qué expresión tan hermosa y profunda del idioma alemán: heimsuchen (visitar)! El Dios fiel quiere buscarte de tal manera que por ello vuelvas a casa, vengas a Él. Suchen (buscar) nos insta a pensar en nuestra propia perdición, mientras que heim (casa) nos recuerda que no estamos en casa, sino perdidos en un lugar extraño. ¡Qué fidelidad en el amor, que se digna a crear tiempo y oportunidad para que el perdido vuelva a casa! Hay un niño perdido en el bosque por la noche; yace exhausto en el suelo duro y llora. De repente, oye voces conocidas: padre y… Seguir leyendo
1–2 minutos
