Lucas 19:41-48
-
Keller, Samuel – Heimsuchen
¡Qué expresión tan hermosa y profunda del idioma alemán: heimsuchen (visitar)! El Dios fiel quiere buscarte de tal manera que por ello vuelvas a casa, vengas a Él. Suchen (buscar) nos insta a pensar en nuestra propia perdición, mientras que heim (casa) nos recuerda que no estamos en casa, sino perdidos en un lugar extraño.… Seguir leyendo.
-
Krummacher, Friedrich – Convertir los lágrimas de amor de Jesús en una poción de opio
‘Bueno, pero Él es tan amable,’ dicen ustedes. – ¿Quién? – ‘¡Jesús, el Señor!’ – Sí lo es, hermanos; lo es en el más alto grado. Pero, ¿qué quieren decir con eso? ¿Creen que pueden juguetear con Él, y que al final no los dejará afuera en la puerta del cielo? ¿Quieren convertir sus lágrimas… Seguir leyendo.
-
Krummacher, Friedrich – El Señor del cielo llora
¿Es verdad lo que ven nuestros nuestros ojos? En nostalgia Jesús derrama su corazón. ¡Él llora! No es solo una lágrima aislada que humedece sus pestañas. No, un torrente de lágrimas brota de sus ojos, y lo hace por ella, por la llamada ciudad santa, la que celebra a grandes voces y se regocija, pero… Seguir leyendo.
-
Gossner, Johannes – La profanación del templo interior
Si Él se enfureció allí y castigó la profanación del templo exterior, que estaba destinado solo a la destrucción, ¿cuánto más se enfurecerá y se encolerizará por la profanación del templo interior, el templo viviente de Dios? Por la impureza del corazón, cuando este santo templo de Dios se convierte en una cueva de ladrones… Seguir leyendo.
-
Gossner, Johannes – La ceguera más terrible
¿Qué ve Jesús en tu corazón? ¿Qué puede esperar de ti? – Escucha lo que Él dijo bajo lágrimas: «¡Oh, si conocieras tú también, por lo menos en este tu día, lo que conduce a tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos.» No eran, pues, lágrimas de venganza y de ira, ni lágrimas… Seguir leyendo.
-
Lutero, Martin – Los asesinos del alma
Este es el verdadero pecado, que se llama asesinato, porque no se asesina el cuerpo, sino las almas eternamente. Es decir, cuando se enseña y se induce a que la gente confíe en sus propias obras, y no en la bondad y misericordia de Dios. Esto no lo pudo soportar Cristo. Nosotros tampoco debemos soportarlo,… Seguir leyendo.
