Vademecum

  • Thurneysen, Eduard – No debemos jugar a ser psicólogos

    No debemos jugar a ser psicólogos. De nada le sirve a quien busca ayuda que intentemos decirle lo que otros —los especialistas— probablemente puedan decirle mucho mejor de lo que nosotros jamás podríamos. Seguir leyendo

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  • Thurneysen, Eduard – Preocuparse por la persona en su totalidad como alma

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  • Besser, Wilhelm – La tarea principal del ministerio de la predicación

    La tarea principal del ministerio de la predicación es esta: llevar a los cojos, ciegos, sordos y tartamudos espirituales a Jesús. Seguir leyendo

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  • Krummacher, Friedrich – El camino del corazón destrozado

    El camino del corazón destrozado – no el de romperse la cabeza – lleva a la comunión con Dios. Seguir leyendo

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  • Löhe, Wilhelm – Algo anda mal en la Iglesia

    Algo anda mal en la Iglesia. No vive como debería, y por eso no vivifica como debería. Si la Iglesia en nuestro tiempo es lo que puede ser y, por lo tanto —para la salud del mundo— debe ser, entonces será una minoría muy pequeña. No tendrá poder si no se vuelve humilde; lo que no es intenso, no es extenso. Seguir leyendo

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  • Löhe, Wilhelm – ¿Experto en qué?

    El pastor no necesita dominar todos los métodos nuevos, pero sí el único instrumento de cura de almas: la Palabra de Dios. Seguir leyendo

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  • von Bodelschwingh, Friedrich – Tocar las heridas del corazón del pastor

    Quizá no haya gente en la cristiandad a la que le resulte tan difícil confesar su pecado a los demás como a nosotros, los pastores. Nuestra posición ministerial siempre es un obstáculo particularmente difícil. ¿No tenemos que preservar nuestra dignidad ocultando lo que dentro de nosotros es nuestra necesidad y nuestra cadena? ¿No perdemos nuestra autoridad si en alguna conversación confidencial nos atrevemos a tocar las heridas de nuestro corazón? ¿No hay muchos entre nosotros que siguen siendo personas solitarias porque no encuentran el camino hacia un hermano que pueda ayudarles a llevar sus cargas? Ciertamente, lo decisivo es que… Seguir leyendo

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  • Fischer, Martin – La condición para un ministerio saludable de la predicación

    Puesto que la propia congregación es responsable de que la Palabra de Dios sea predicada, el predicador no puede entender su ministerio de predicación como una misión privada, sino que está obligado a buscar y facilitar la discusión del sermón con cristianos maduros. Quien hace participar a los miembros de la Iglesia en su labor de preparar el sermón no se libra de su propia responsabilidad, sino que acepta la ayuda a la cual no debería renunciar el predicador del Evangelio. Sin el apoyo de los miembros piadosos de la congregación, el ministerio de predicación del pastor difícilmente podrá permanecer… Seguir leyendo

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  • Heim, Karl – El camino doloroso al corazón de la gente

    El mundo anhela a personas sacerdotales que no se escandalicen por el mundo ni se quejen de él, sino que lleven en silencio la carga de sus hermanos sobre su propio corazón, a personas que ofrezcan toda su alma en la oración por sus hermanos, que recorran el mundo cargados con el sufrimiento de sus hermanos. Sólo por medio de este camino doloroso es posible influir verdaderamente a otra persona. Sólo a este altísimo precio podemos vencer a la gente. A las personas no se las puede vencer con medidas policiales o grandes pensamientos, sino sólo por medio del único… Seguir leyendo

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  • Bonhoeffer, Dietrich – El servicio de escuchar al prójimo

    Ciertos cristianos, y en especial los predicadores, creen a menudo que, cada vez que se encuentran con otros hombres, su único servicio consiste en «ofrecerles» algo. Se olvidan de que el saber escuchar puede ser más útil que el hablar. Mucha gente busca alguien que les escuche y no lo encuentran entre los cristianos, porque estos se ponen a hablar incluso cuando deberían escuchar. Ahora bien, aquel que ya no sabe escuchar a sus hermanos, pronto será incapaz de escuchar a Dios, porque también ante Dios no hará otra cosa que hablar. Introduce así un germen de muerte en su… Seguir leyendo

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