LA APOTHECA ESPIRITUAL

Remedios espirituales para el cuerpo y el alma


GOTAS ÓTICAS T26|C15 – Isaías 40:25-31 | El poder inagotable de Dios

Pregunta: ¿Cómo te recuperas del agotamiento, incluso del agotamiento final (la muerte)?

Respuesta: Me recupero plenamente al esperar deliberada-mente, tensamente y con-fiadamente la intervención de mi Padre, él que al principio reunió las aguas, que hizo retornar a Israel del Exilio, él que reanima a los descorazonados e hizo resucitar a mi Señor Jesús de los muertos.

Tesis 1
¿Acaso no sabes, ni nunca oíste decir, que el Señor es el Dios eterno y que él creó los confines de la tierra? El Señor no desfallece, ni se fatiga con cansancio. […] El Señor da fuerzas al cansado, y aumenta el vigor del que desfallece. – Isaias 40:28.29
El Dios que ha creado todo, que lo sostiene todo, que resucitó a Jesucristo de los muertos y que al final recreará todo, es una fuente de energía inagotable, inmedible, independiente, incorruptible y amigable precisamente con quién está agotado.

Tesis 2
Los jóvenes se fatigan y se cansan; los más fuertes flaquean y caen. – Isaias 40:30
El ser humano está destinado a agotarse, ya sea por enfermedad o vejez, ya sea por crisis financerias, sociales y/o espirituales y finalmente por la muerte misma – independientemente de su estilo de vida, creencias y posición social.

Tesis 3
Pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan. – Isaias 40:31
Confiar en ese Dios, cuyo poder es inagotable, significa estirarse hacía Él y Su eternidad, esperar con-fiadamente que su poder se revela plenamente en nuestra debilidad, incluso en el momento cuando todas nuestras propias fuerzas fallan.

Creo que el Espíritu Santo en el postrer día me resucitará con todos los muertos, y me dará en Cristo a mí y a todos los creyentes la vida eterna. Esto es ciertamente la verdad.
(Catecismo Menor de Martin Lutero, Explicación del 3° Artículo de la Fe)

Conténtate y permanece quieto
en el Dios que te dio la vida;
en Él hallás el gozo completo,
sin Él tu lucha está perdida;
Él es tu fuente y sol radiante,
para saciarte en cada instante.
¡Conténtate en Él!

(Paul Gerhardt)